Rey Darío
Análisis Pericial Histórico
Darío I 'El Grande' funge como un punto de anclaje de inmenso calibre colosal. Subiendo a los estrados más temarios e incandescentes del poder usurpador tras lo que solo pudo definirse como una guerra civil letal manchada de cruda aristocracia (ejecutando en el proceso cruento e impiadoso por traición al presunto Gautama, el heredero directo falso y pretendido de la enorme Casa Maga). Darío se dedicó a algo mucho mayor e infinitamente más peligroso que conquistar en masa como Asiria: Se dispuso a consolidar a nivel burócrata, organizar, auditar civilizadamente y amedrentar a todos los inmensos satrapados y las hiper extendidas redes interconectadas asfixiantes del que ha sido históricamente el Imperio geopolítico más grande que la humanidad hubiera atesorado.
Para lograr este imposible burocrático monumental, dictó edificar y expandir agresivamente un pulpo de redes sin precedentes en la antigua topografía. Impuso un sistema tributario colosal auditado por fiscales del imperio (El Ojo del Rey) y fundó con una ingeniería desmesurada e impecable calzadas colosales e ingeniosas autopistas postales (como la legendaria Ruta Real de casi 3000 ininterrumpidos kilómetros) para transmitir decretos, edictos reales firmados, mensajes militares y espionajes en plazos que tardaban de unos escasos y furiosos nueve días asustadizos, lo que pre-Dario se arrastraba de facto penosamente en largos ochenta días fatigosos.
Su impacto fundamental puramente evangélico o veterotestamentario se arraigó y atestigua impecablemente en sus inquebrantables bibliotecas reales centralizadas y su apego riguroso y reverencial por la ley irrevocable estatal irrompible. Esdras e Hageo relatan y atestiguan cómo, ante unas severas quejas coléricas generalizadas y locales frenos legales hostiles y furiosos para la edificación del magno segundo Templo expuesto y re-exhumado en plena provincia samaritana de Jerusalén occidental por el pobre e inestable remanente que volvía, Darío no ignoró los petitorios caprichosos. Al reubicar burocráticamente un enorme rollo archivado sellado en Ecbátana de cien años de polvo por su magnánimo ancestro Ciro el Libertador decretándolo oficialmente con derecho al asilo material en esa colina teocéntrica en el Cercano Oriente, Darío ordenó instantáneamente retomar esa colosal y divina obra civil por todos los flancos de la tesorería aramea con decretos y amenazas de muerte aplastantes si alguien osaba o intentaba desafiarlos e injuriarlos. La obra de deidad se reconstruyó gracias a un autócrata.
Bibliografía Secundaria / Fuentes Clásicas:
Pruebas Materiales Exhumadas
La Inscripción de Behistún
Literalmente catalogada en erudición como la 'Piedra Rosetta' irrompible para toda la humanidad cuneiforme. Es uno de los afiches macabros publicitarios más gigantescos jamás concebidos bajo los mortales, esculpido directamente a milímetros impasibles y pendiendo a cientos y mortales pies de alto brutal sobre un risco afilado irrompible al vacío para intimidar sin posibilidad las rebeliones. Documenta visual y lingüísticamente multiversal la feroz consolidación inicial golpista armada y sangrienta de este 'Rey de reyes' y consolida perjudicialmente toda cronología de la era persa judía como oficial.